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Claudia Sheinbaum, la presidenta de México, ha adoptado una postura innovadora y abierta respecto al consumo de drogas, enfatizando que la solución no se encuentra solo en las sanciones. Esto se produjo después de que Donald Trump, el presidente de Estados Unidos, calificara al fentanilo como una “arma de destrucción masiva”, destacando la importancia de abordar el tema desde diferentes perspectivas.
Durante la Mañanera del Pueblo del 16 de diciembre, la presidenta Sheinbaum explicó detalladamente que su gobierno está analizando las implicaciones de esa decisión, considerando la complejidad del tema y la necesidad de una estrategia multidisciplinaria. Sin embargo, dejó claro que en México se propone un enfoque diferente y más integral: combatir los delitos relacionados con el narcotráfico, pero también abordar las causas subyacentes del consumo, ya que sin este enfoque holístico, el problema del consumo de drogas persistirá y podría incluso agravarse.
El consumo de drogas y los factores subyacentes
La presidenta Sheinbaum destacó que el consumo de drogas no surge de la nada, sino que está profundamente relacionado con problemas de salud mental, falta de oportunidades laborales y educativas, desapego social, problemas familiares y un sistema educativo que requiere mejoras. Esto impacta directamente en la vida emocional de los jóvenes, quienes a menudo recurren al consumo de sustancias para evadir su realidad y encontrar un Escape temporal a sus problemas. Criminalizar el consumo sin comprender el contexto y sin ofrecer soluciones integrales no solo no soluciona el problema, sino que puede empeorar la situación, llevando a mayores índices de adicción y delincuencia.
Prevención, oportunidades y acciones concretas
Para la presidenta, la clave para combatir el consumo de drogas está en la prevención y en una atención integral que abarque múltiples aspectos de la sociedad. Esto implica mejorar el acceso a la educación de calidad, aumentar las oportunidades de empleo y desarrollo profesional, brindar apoyo a la salud mental, y crear más espacios para que los jóvenes puedan construir un proyecto de vida significativo y con futuro. Cuando existen oportunidades reales y el acceso a recursos que promuevan el bienestar, el futuro tiene más peso que cualquier droga, y eso también es una estrategia efectiva para prevenir el consumo.
aDB

