Infidelidad en la Era Digital: ¿Es el Contacto Físico Indispensable para la Traición?
Las relaciones sentimentales se enfrentan a nuevos desafíos en la era de la conectividad. Las plataformas digitales han redefinido las interacciones humanas, planteando interrogantes sobre la naturaleza de la lealtad y el compromiso. Una de las preguntas más debatidas es si el contacto físico es un requisito para considerar un acto como infidelidad. Exploraremos esta compleja cuestión, apoyándonos en estudios y opiniones de expertos.
Definición de Infidelidad: Más Allá de lo Sexual
La infidelidad es un término cargado de significado y debate. Según un estudio de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la infidelidad se define como el quebrantamiento de un compromiso mutuo en el ámbito afectivo y sexual. Implica una traición a la lealtad y una conexión (ya sea sexual o emocional) con alguien ajeno a la relación, comprometiendo la intimidad compartida.
Es crucial entender que la definición de infidelidad no es universal ni rígida. Depende en gran medida de las normas acordadas, ya sean explícitas o implícitas, dentro de cada pareja y su contexto particular. Lo que una pareja considera una falta grave, otra podría no verlo de la misma manera.
¿Es el Contacto Físico el Único Indicador de Infidelidad?
Los especialistas en ciencias psicológicas coinciden en que no es indispensable la interacción física para que un acto sea considerado una infidelidad. La definición de infidelidad se extiende más allá del simple aspecto sexual o corporal. Incluye también las esferas emocional y virtual de la relación.
Cuando una conducta implica:
- Ocultamiento de información relevante.
- Transferencia de la intimidad emocional o confidencias de la pareja a un tercero.
- Ruptura de la confianza mutua.
Estos elementos, incluso sin contacto físico, pueden constituir una clara infidelidad emocional o virtual, socavando los cimientos de la relación.
La Infidelidad como Elección y Consecuencia
La doctora Verónica Delgado Parra, miembro del Departamento de Psiquiatría y Salud Mental (DPSM) de la Facultad de Medicina de la UNAM, destaca que la infidelidad es tanto una elección personal como una consecuencia de dinámicas relacionales. En 2024, durante una discusión, señaló que:
“Es muy común que las personas tengan dificultades para encontrar en una relación aquello que les resulta gratificante o les genera bienestar y plenitud”.
Esta búsqueda insatisfecha, según la doctora, recae en la responsabilidad del individuo y no necesariamente en la deficiencia de su pareja.
La psicoterapeuta sexual añade:
“Se trata de una consecuencia de la quiebra del pacto establecido con la pareja, lo que permite la incursión de una tercera persona en la relación y altera la dinámica previamente existente”.
Por lo tanto, la infidelidad, en su forma más amplia, es una manifestación de problemas subyacentes en la relación o en el individuo, y su reconocimiento trasciende la mera presencia de contacto físico. La comunicación abierta, el establecimiento de límites claros y el entendimiento mutuo son esenciales para navegar las complejidades de la lealtad en las relaciones modernas.
aDB




