La humanidad, no la guerra: el mensaje de Miri Berger.

La humanidad, no la guerra: el mensaje de Miri Berger.

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Tel Aviv bajo Furia Épica: La Resiliencia de una Metrópoli Ante Ataques Aéreos

La vibrante metrópoli israelí de Tel Aviv, nacida en 1909, se consolida como un pilar fundamental del país. Su estratégica ubicación costera la aleja de las zonas históricamente marcadas por disputas recurrentes desde la creación del estado moderno de Israel en 1947. Sin embargo, para sus 400,000 habitantes, cifra que se eleva a seis millones si se considera el área metropolitana, la normalidad se vio drásticamente alterada tras la Operación Furia Épica. Esta iniciativa conjunta, liderada por Estados Unidos e Israel, desencadenó una contundente respuesta del ejército iraní, intensificando los ataques aéreos sobre la ciudad.

El Miedo y la Realidad de los Misiles Peligrosos

"Esto va a tener que pasar en algún momento, pero sí tenemos miedo porque es de otra magnitud, los misiles son mucho más peligrosos, causan mucho más daño, si no son interceptados por el Domo de Hierro, hay mucho peligro de que hagan un daño muy grande. Son misiles muy peligrosos que van apuntados a lugares civiles, esto es exactamente la diferencia: la guerra no es en las fronteras y no es ejército contra ejército. Es terrorismo contra civiles y quieren matar. Quieren matar. Así es que es muy peligroso y da mucho miedo", detalla Miri Berger, mexicana al frente de la Cámara de Comercio Israel-América Latina, desde su hogar en Tel Aviv, en una entrevista exclusiva para El Heraldo de México.

Una Convivencia Forzada con el Peligro Latente

Para Miri Berger, los bombardeos no son una novedad. Desde su inmigración a Israel hace más de tres décadas, donde forjó una destacada carrera de 23 años en IBM y posteriormente en otras empresas tecnológicas, ha navegado diversas amenazas, incluyendo la Guerra del Golfo y el incesante lanzamiento de proyectiles desde territorios vecinos.

"Lamentablemente ya tenemos una historia muy larga con esto, justo en el refugio nos estábamos acordando de la Guerra del Golfo que nos tocó, que también hubo alarmas y teníamos los cuartos sellados con plásticos para que no nos entrara gas, porque supuestamente los misiles contenían gas", recuerda.

No obstante, la empresaria no necesita remontarse a 1991 para revivir escenarios similares. Durante la semana actual, días después del inicio de la operación militar contra Irán, cientos de misiles y drones de origen iraní mantuvieron en vilo a las autoridades locales.

"Ayer tuvimos alarmas, la última fue como a la 1:30 de la mañana y tuvimos que bajar al refugio, al búnker. Hay mucha gente a la que le entra la adrenalina y no se puede dormir. Yo, gracias a Dios, me quedé dormida luego luego. Pero al 10 para las 6 de la mañana tuvimos otra alarma. Entonces tuvimos que volver a bajar. Yo vivo en el séptimo piso, tenemos que bajar a pie, la mayoría. Actualmente recibimos un aviso por el teléfono, todos tenemos una app del Front Commander que nos avisa: dentro de unos minutos van a tener alarma, por favor, métanse a los refugios", explica.


La totalidad de la población se ve obligada a buscar resguardo, sin distinción de edad, condición física o movilidad. Los esfuerzos por alcanzar un sitio seguro a menudo implican descender varios niveles.

"Justo hoy le dije a mis hijos, ‘no saben cómo envejecieron los vecinos’, ya batallan para caminar, les fallan las rodillas, no pueden bajar las escaleras a pie. Tenemos dos señoras enfermas que apenas pueden bajar al refugio, que batallan mucho. Tenemos niños chiquitos que es admirable cómo se comportan, que saben lo que está pasando, que no lloran, que no se ponen necios, que se portan bien. Bajan varios perritos al refugio, nada más oyen las alarmas y se ponen a ladrar, pero luego se tranquilizan y realmente es complicado y queremos que se acabe", explica.

Dada la inestabilidad regional, la ciudad se ha visto forzada a una adaptación continua. Si bien las construcciones modernas suelen incorporar espacios de seguridad en cada unidad habitacional, la mayoría de los edificios comparten estas áreas comunes.


"Hay gente que tiene bunkers en sus departamentos, la mayoría de los departamentos nuevos lo tienen. En mi edificio, que es relativamente viejo, tenemos que bajar al refugio que está en el piso menos uno. Cuando tenemos el aviso varios minutos antes nos da oportunidad de bajar en el elevador, nada más que el elevador se llena luego luego, entonces la mayoría de los casos hay que bajar a pie corriendo, nos metemos al búnker, ya después de unos 7 minutos suena la alarma", narra Berger.

Una vez que el refugio se sella herméticamente, solo queda la espera. Las imágenes que han circulado globalmente muestran a personas atentas a sus dispositivos móviles, niños jugando, intentando mantener una rutina lo más cotidiana posible. No obstante, la inminencia de un ataque dificulta enormemente esta pretensión.

"Cuando regresé a mi casa como a las 7 y algo, me volví a acostar un rato porque estaba totalmente exhausta. Ya después la mañana estuvo bastante tranquila. Trabajé un poco por Zoom, me fui al centrito comercial a hacer compras de lo que me faltaba en la casa y ahí me encontré gente, platicamos un poquito, fue un poquito para despejarnos. Y cuando iba regresando a la casa, otra vez el aviso: hay que meternos al lugar seguro. Y de ahí como cuatro veces subí bajé, subí bajé, subí bajé, quería prepararme algo de comer, pero no se podía, todo el tiempo estuvimos para arriba y para abajo. Ahorita ya llevamos como dos horas tranquilos, pero realmente no se puede planear nada porque no sabe lo que va a tocar", detalla.

Una Rutina que se ha Vuelto Vital para la Supervivencia

Si bien los ataques con misiles son más frecuentes en el norte del país, debido a la proximidad con Hezbolá, o más recientemente en las cercanías de la Franja de Gaza, Tel Aviv no ha estado exenta de ellos.

Muchas de las 24 salvas de proyectiles y drones originados en Irán han alcanzado Tel Aviv, situada a 1.908 kilómetros de distancia, una distancia comparable a la que separa la Ciudad de México de Hermosillo, Sonora, y atravesando países como Irak y Jordania. A pesar de ello, la vida insiste en continuar.

"Si nos ponemos a calentar algo de comer, por ejemplo, y suena la alarma, tenemos que estar muy conscientes de apagar la lumbre, la calefacción, todas esas cosas, de no dejar nada abierto, porque a veces nos podemos tardar más de una hora en el refugio. No me he metido en mi coche desde que empezó el ataque con Irán, porque no nos queremos alejar de la zona segura. De hecho, yo estaba el fin de semana que comenzó en el sur, como a dos horas y media de mi casa en el desierto, cuando llegó el aviso que empezó el ataque", rememora la migrante mexicana.


Berger explica que, en trayectos por carretera, la dinámica cambia significativamente. Al no disponer de un refugio inmediato, se deben emplear otras tácticas de protección.

"Nos tuvimos que regresar a casa y es muy desagradable, porque durante todas las dos horas y pico recibimos mensajes, también teníamos la radio encendida. Cuando uno va en la carretera tiene que hacerse a un lado, bajarse del coche, acostarse con las manos en la cabeza y tratar de encontrar un lugar seguro", detalla.

No obstante, seguir al pie de la letra las directrices del gobierno en situaciones de emergencia es crucial para minimizar los daños en la medida de lo posible.

"Es muy desagradable: los perros se ponen a ladrar, todo el mundo se asusta, se ponen a correr, hay un poco de caos, pero ahorita la gente está tan disciplinada, tiene tan metido en la cabeza de cómo tenemos que portarnos y qué es lo que uno tiene que hacer, que lo hacemos como robots. Hasta mis nietas, si oyen la alarma ya saben exactamente lo que tienen que hacer. Entonces, no nos asustamos, estamos tranquilos y nada más esperando que no pase nada", añade.

Afortunadamente, la familia de Miri Berger no ha sufrido pérdidas humanas directas. Sin embargo, sí han experimentado daños materiales a consecuencia de los bombardeos recurrentes que ha soportado la urbe a lo largo del tiempo.

"Por ejemplo, en el ataque anterior de Irán, que fue en junio, yo me quedé fuera del país y no tuve cómo regresar y en uno de los ataques tronaron mis ventanales y las persianas, que fue un daño relativamente chiquito, porque dos días después el edificio de mi hermano se dañó severamente, lo tuvieron que evacuar y se tardaron tres meses en arreglarlo. Siempre decimos: mientras no haya pérdidas personales todo lo demás se arregla, es mucho de suerte, cómo lo toma uno y quedarnos tranquilos, porque fuera de estar disciplinados y guardar los reglamentos que realmente salvan vidas, no hay mucho más que podamos hacer", dice con resignación.

Tel Aviv: Un Hogar Inquebrantable

A pesar de la coyuntura bélica que prevalece en la región, Miri Berger mantiene una convicción firme: Tel Aviv es el lugar que la ha acogido por más de tres décadas y no contempla abandonarlo.

"Mi casa está acá, pero sí puedo comentar que, después del 7 de octubre (de 2023), la tensión duró mucho tiempo, mi mamá estuvo acá y ya que se reanudaron los vuelos se regresó a México. Mis hijos tenían planes de ir a México de turistas, a visitar a la familia. Y como durante muchas semanas la rutina de la guerra impidió abrir negocios y trabajar, decidieron que era el momento de visitar a la familia en México. Y yo dije: ‘no, yo me quiero quedar acá, quiero estar de voluntaria, es mi casa, no me quiero alejar, quiero ayudar a la gente, hay mucho que hacer por la patria’", recuerda.


La insistencia de sus parientes y la limitada actividad comercial en Israel fueron factores determinantes en su decisión de tomarse un respiro en su país de origen, aunque su pensamiento permanecía constantemente con los seres queridos y conocidos que permanecieron.

"Estuvimos un rato en México y es muy difícil desconectarse, porque uno está todo el tiempo con las noticias, preocupada por los hijos. Cada uno de nosotros tiene amigos o familiares que están en el ejército y sufren bajas. Entonces es imposible desconectarse", señala.

Evitar la Pérdida de Vidas: Solidaridad Mexicana en Israel

La colectividad mexicana en Tel Aviv figura entre las más extensas de Asia. Datos recientes revelan que más de tres mil ciudadanos de ese país residen en la región, manteniendo fuertes lazos entre sí.

"Aquí en Israel hay una comunidad muy grande de mexicanos y precisamente tenemos ahorita un grupo de mexicanas en Israel que está muy activo. Hay gente, por ejemplo, que no entiende muy bien hebreo y no entiende muy bien lo que hay que hacer y ellas les explican. Cada una vive en otra ciudad de Israel y les tocan alarmas a diferentes horas según el área donde estén. Ahorita tenemos los ataques de de Hezbollah en el norte, que eso no tiene previo aviso para meternos al refugio, directamente tenemos un minuto para meternos", explica.

Berger lamenta la deficiente difusión de información fuera de Israel y que los conflictos bélicos en la región hayan servido de pretexto para reavivar sentimientos de hostilidad hacia el judaísmo a nivel mundial.

"Para los mexicanos afuera de Israel diría que lo que nos falta aquí es que la gente sea objetiva, que entienda realmente de qué se trata el conflicto. Y no quiero hablar de política, pero todo el antisemitismo que se despertó a partir del 7 de octubre no fue objetivo. La gente no entiende el conflicto en el Medio Oriente. Y eso es una lástima porque la realidad es otra y hay que entenderla. Eso es lo que nos falta, la objetividad, la empatía y no el antisemitismo", aclara.

En última instancia, Miri Berger comparte el deseo de millones de individuos en todo el orbe: el cese de las hostilidades y la violencia para permitir una vida digna para todos.

"Nadie quiere guerras, nosotros por supuesto que no, no queremos que nuestra gente se muera, que se mate", concluye.

OdL

aDB

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