La fragmentación del continente africano avanza, señalando la formación de un mar inédito.

La fragmentación del continente africano avanza, señalando la formación de un mar inédito.

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África, el segundo continente más grande del mundo, está protagonizando un fascinante y monumental proceso geológico que redefinirá su geografía. Evidencia científica sólida confirma que el continente se está dividiendo gradualmente en dos. Esta transformación está siendo impulsada por la Falla de África Oriental, una extensa y activa fisura tectónica que se extiende desde el Mar Rojo hasta la región sureste del continente.

La Rotura del Continente Africano: Un Nuevo Océano en Formación

Este extraordinario evento geológico es el resultado de la divergencia progresiva de dos de las principales placas de la corteza terrestre: la placa de Nubia, que conforma la mayor parte de la masa continental africana, y la placa Somalí, ubicada en su sector oriental. Ambas placas se desplazan en direcciones opuestas a un ritmo extremadamente lento, medible en apenas unos milímetros anuales. Aunque imperceptible para el ojo humano, este movimiento es de una trascendencia geológica inmensa.

Según los análisis de National Geographic, un referente en investigación científica, “África se está desmembrando en dos placas tectónicas distintas; un proceso que, de persistir, culminará en la formación de un nuevo océano”. Los geólogos comparan este fenómeno con la separación de África y Sudamérica hace más de cien millones de años, un evento que dio lugar al vasto océano Atlántico.

Descifrando la Falla de África Oriental

La Falla de África Oriental se ha consolidado como uno de los sistemas geológicos más activos del planeta. Esta región se caracteriza por una actividad sísmica frecuente, manifestaciones volcánicas y un notorio hundimiento del terreno. Todos estos fenómenos son claros indicadores de que la corteza terrestre en esta zona se está debilitando y fracturando de manera constante.

En la singular área de la Depresión de Afar, un punto de encuentro para tres placas tectónicas, los científicos han documentado la ascensión de magma desde las profundidades del manto terrestre. Este proceso magmático debilita significativamente la litosfera. “Es el único lugar en la Tierra donde podemos ser testigos del nacimiento de un nuevo océano a partir de la fragmentación de un continente”, declararon geólogos consultados por National Geographic.

Es importante comprender que este proceso geológico es de larga duración. Los investigadores estiman que la formación de un océano completamente desarrollado podría tomar entre 10 y 20 millones de años. En ese futuro distante, las aguas del Mar Rojo y del océano Índico se integrarán de manera permanente en la nueva fisura continental, sellando la división.

Mientras tanto, las transformaciones ya son visibles y palpables. Se observan grietas emergentes en la superficie, desplazamientos de tierra y notables alteraciones del paisaje que afectan directamente a países como Etiopía, Kenia, Tanzania y Mozambique. Estos eventos, si bien no implican un colapso inminente, son una clara evidencia de la profunda metamorfosis que el continente africano está atravesando.

Los expertos en geología recalcan que la velocidad de este proceso tectónico no es lineal. “Las fuerzas tectónicas pueden experimentar aceleraciones, desaceleraciones o reconfiguraciones. Sin embargo, la actividad en la Falla de África Oriental no ha cesado y se mantiene bajo una vigilancia constante y rigurosa”, explican los estudios geológicos más recientes.

OdL

aDB

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