Descubre la fascinante trayectoria de Hernán Garza, un referente del tenis mexicano, cuya pasión por este deporte lo ha llevado a ser un destacado organizador de eventos. Pocos conocen el capítulo crucial, aunque fugaz, que marcó su incursión en la logística de una Copa del Mundo, un evento de resonancia global.
En el año 1986, el visionario líder del Abierto de Monterrey fue convocado para unirse al selecto Comité Organizador de la prestigiosa Copa del Mundo de Fútbol celebrada en México. Su asignación específica lo ubicó en la vibrante ciudad de Nuevo León, donde su experiencia sería fundamental.
Fui contactado por personalidades como Guillermo Cañedo y don Francisco González. Asumí la invaluable responsabilidad de secretario general de la sede, una experiencia que sin duda fue extraordinaria y enriquecedora”, compartió Garza con entusiasmo.
“Mis funciones abarcaban una amplia gama de responsabilidades operativas y de gestión. Esto incluía la administración general del evento, el manejo meticuloso de las finanzas y la supervisión rigurosa del presupuesto asignado. Adicionalmente, mi rol implicaba la coordinación integral de todos los aspectos logísticos relacionados con las sedes deportivas, el alojamiento de los equipos y aficionados, y la planificación eficiente del transporte”, detalló sobre sus tareas.
Transcurridas cuatro décadas desde aquella inolvidable experiencia, Hernán Garza rememora ese periodo como una etapa repleta de encuentros memorables y conexiones significativas.
Tuve el privilegio de intercambiar ideas y experiencias con Carlos Bilardo, el brillante estratega del seleccionado argentino. Establecí una amistad sólida y duradera con Bobby Robson, quien en aquel entonces dirigía al equipo de Inglaterra; él, de hecho, me extendió generosas invitaciones para visitar Londres en múltiples ocasiones. Aquel Mundial fue una puerta que se abrió para conocer y conectar con personas de los rincones más diversos del planeta”, afirmó con gratitud.
Tras la conclusión del exitoso Mundial de México en 1986, el rumbo profesional de Hernán Garza se redirigió de manera firme y decidida hacia el tenis. Esta disciplina deportiva, que lo cautivó desde sus años de juventud, se ha convertido en el foco principal de su labor, a la que ha dedicado un respaldo constante y un compromiso inquebrantable.
“Después de finalizar mi compromiso con el Mundial de 1986, tuve una breve colaboración con el equipo de Rayados, acompañándolos durante una gira por Inglaterra. Sin embargo, mi participación en esa aventura fue estrictamente limitada a esa experiencia puntual”, concluyó Garza, reafirmando su compromiso con el tenis.
OdL
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