EE. UU. habría conseguido tecnología de ondas relacionada con el enigma del Síndrome de La Habana.

EE. UU. habría conseguido tecnología de ondas relacionada con el enigma del Síndrome de La Habana.

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Síndrome de La Habana: El Pentágono investiga un dispositivo secreto que podría resolver el misterio

Desde que en 2016 los primeros diplomáticos estadounidenses en Cuba reportaron síntomas desconcertantes, el llamado "Síndrome de La Habana" ha sido uno de los enigmas de seguridad nacional más persistentes. Tras casi una década de incertidumbre, nuevas revelaciones indican que el Pentágono analiza un dispositivo tecnológico obtenido en una misión secreta que podría ser la pieza clave para entender estas afecciones.

El hallazgo del Pentágono: ¿Un arma de radiofrecuencia portátil?

Según informes recientes de la cadena CNN, el Departamento de Defensa de EE. UU. lleva más de un año evaluando un artefacto recuperado mediante una operación de inteligencia. Este mecanismo, que se sospecha fue adquirido por la Oficina de Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI) bajo la administración de Joe Biden, ha intensificado el debate sobre el origen de los ataques.

Los detalles técnicos del dispositivo revelan características inquietantes:

  • Tecnología de radiofrecuencia: El equipo es capaz de emitir pulsos de energía dirigida, una de las hipótesis principales que la comunidad científica ha barajado como causa de los daños neurológicos.
  • Origen de los componentes: Aunque integra piezas de fabricación rusa, las autoridades aún no han confirmado si el dispositivo es un producto estatal o de procedencia privada.
  • Portabilidad extrema: Reportes de CBS News indican que el artefacto es lo suficientemente pequeño como para ser transportado en una mochila, lo que facilitaría su uso discreto cerca de embajadas o residencias oficiales.

Síntomas y efectos del Síndrome de La Habana

Lo que comenzó como "percepciones auditivas extrañas" en la capital cubana, pronto se convirtió en un cuadro clínico complejo que ha afectado a cientos de agentes de inteligencia, militares y diplomáticos en todo el mundo. Los afectados suelen reportar:

  1. Trastornos sensoriales: Zumbidos intensos (tinnitus), presión craneal y vértigo súbito.
  2. Deterioro cognitivo: Dificultad para concentrarse, lagunas mentales y lentitud en el procesamiento de información.
  3. Secuelas físicas: Dolores de cabeza crónicos y pérdida del equilibrio o de capacidades motrices.

Esta heterogeneidad de síntomas dificultó durante años el establecimiento de un diagnóstico único, alimentando teorías que iban desde la exposición a toxinas hasta la histeria colectiva. Sin embargo, la aparición de este nuevo dispositivo refuerza la teoría de una amenaza tecnológica externa.

Evidencia científica: ¿Qué dicen los estudios médicos?

La comunidad científica ha seguido de cerca el fenómeno. A principios de 2023, la revista médica JAMA publicó un estudio exhaustivo basado en el análisis cerebral de 81 funcionarios y familiares que experimentaron estos "incidentes anómalos de salud".

Aunque las resonancias magnéticas no mostraron daños estructurales evidentes (como lesiones físicas permanentes) en comparación con grupos sanos, los investigadores recalcaron que la ausencia de cicatrices visibles no invalida el sufrimiento de los pacientes. Estos hallazgos son determinantes para desarrollar nuevos protocolos de salud y mejorar el seguimiento clínico de quienes aún lidian con las secuelas de este misterioso fenómeno.

Cooperación internacional y seguridad futura

La investigación actual no solo busca determinar la culpabilidad de actores extranjeros, sino también comprender la tecnología subyacente para desarrollar contramedidas efectivas. La cooperación entre agencias de inteligencia y el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) subraya la gravedad con la que el gobierno estadounidense está tratando lo que consideran una vulnerabilidad crítica en su despliegue diplomático global.

Mientras el Pentágono continúa con las pruebas técnicas del dispositivo secreto, el "Síndrome de La Habana" pasa de ser un mito de la Guerra Fría moderna a un desafío tecnológico tangible que redefine la seguridad internacional en el siglo XXI.

aDB

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