La Navidad ilumina millones de hogares, iglesias y espacios públicos con una escena que se ha convertido en el corazón de la festividad: el nacimiento. Más que un simple adorno, el pesebre es el símbolo central de la Navidad, recreando el momento del nacimiento de Jesús y transmitiendo un poderoso mensaje de humildad, esperanza y amor.
Una de las tradiciones más entrañables se vive en Nochebuena, cuando las familias se unen para el ritual de “arrullar al Niño Dios”. Esta costumbre, adornada con cantos, oraciones y villancicos, no solo conmemora el nacimiento del Salvador, sino que también fortalece los lazos familiares y asegura la transmisión de la fe a través de las generaciones.
El Ritual para Arrullar al Niño Dios en Nochebuena
Dentro de la fe católica, la práctica de arrullar al Niño Dios en Nochebuena es una vivencia espiritual fundamental de la Navidad. Profundamente arraigada en la vida familiar, esta costumbre simboliza el afecto, la protección y la veneración hacia el Jesús recién nacido, al tiempo que fortalece los vínculos familiares y promueve un ambiente de paz y fe en el hogar.
Acunar al Niño Jesús la noche del 24 de diciembre invita a las familias a sumergirse en el misterio del amor divino manifestado en forma humana. Al contemplarlo en el pesebre, se revive el milagro de Belén y se siente la cercanía de un Dios que se hizo niño para mostrar su infinita compasión. Este acto, sencillo pero de profundo significado, coloca a Cristo en el centro de la vida familiar y expresa gratitud por el don de la salvación.
Cómo Rezar y Honrar al Niño Dios en Navidad
La tradición indica que los padres sean quienes arrullen al Niño Dios, emulando el tierno cuidado de María y José. El acto se enriquece con oraciones, la lectura de pasajes bíblicos y dulces cantos de cuna, creando un momento de profunda conexión espiritual.
Finalmente, al depositar al Niño Jesús en el nacimiento, se elevan plegarias por la unidad familiar, la paz interior y la fortaleza de la fe, reafirmando el significado espiritual de la Navidad como un tiempo de esperanza, amor y renovación.
Oración Completa para Arrullar al Niño Dios en Nochebuena
- TODOS
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
- Lector 1
Amado Padre, Dios del cielo y de la tierra:
En esta noche sagrada, elevamos nuestro agradecimiento por tu inmenso amor. Gracias por nuestra familia y por nuestro hogar. Gracias por nuestros amigos, por nuestros vecinos y por quienes nos brindan su apoyo.
Te pedimos tu bendición en este día tan especial en que celebramos el nacimiento de tu Hijo. Ayúdanos a preparar nuestros corazones para recibir al Niño Jesús con afecto, gozo y esperanza. Nos hemos reunido para adorarle y agradecerle por haber venido al mundo para enriquecer nuestras vidas.
En esta hermosa noche, al contemplar el pesebre, recordamos con especial cariño a aquellas familias que enfrentan la falta de refugio, sustento y comodidades. Elevamos una súplica para que la Virgen María y San José les asistan en la búsqueda de un hogar acogedor. Recordamos también a quienes nos han precedido y ahora disfrutan de la visión de tu rostro en el cielo.
- Lector 2
Padre bondadoso, imploramos que el Niño Jesús nazca en nuestros corazones, así como ocurrió en Belén, para que podamos compartir con los demás el amor que Tú nos das a diario. Ayúdanos a reflejar tu infinita compasión a través de nuestras acciones.
Que, unidos a tus ángeles y arcángeles, te alabemos y glorifiquemos eternamente.
(En este momento, una persona de la familia o comunidad coloca al Niño Jesús en el pesebre)
- Lector 3
Santísima Virgen María, te agradecemos por haber aceptado ser la Madre de Jesús y nuestra Madre. Gracias por tu amor y tu protección. Sabemos que intercedes por nosotros y por nuestras peticiones cada día. Gracias, buena Madre.
Querido San José, gracias por ser el padre y protector del Niño Jesús. Te pedimos que ruegues a Dios por nosotros para que seamos una familia unida en el amor. Intercede por todas las familias del mundo, para que en cada hogar reine el afecto, la seguridad, la paz y la reconciliación. Amén.
Recitemos ahora un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria.
- TODOS
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
OdL
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