Carlos Julio Rojas: La Tortura Psicológica en El Helicoide y la Lucha por los Derechos Humanos
Carlos Julio Rojas, periodista, activista social y defensor de los derechos humanos, relata su harrowing experiencia tras 21 meses de reclusión en El Helicoide, un centro de detención internacionalmente señalado por la ONU y la CIDH como un lugar de tortura y graves violaciones a los derechos humanos. Su testimonio ofrece una cruda mirada a las medidas punitivas y el maltrato psicológico infligido a los presos políticos en Venezuela.
El "Pulpo": Inmovilidad Forzada y Primeros Días de Encierro
Los primeros días de Carlos Julio en El Helicoide estuvieron marcados por un método de sujeción conocido como "el pulpo". Este sistema, que inmoviliza muñecas y torso, limita severamente la movilidad, permitiendo solo lo indispensable para actividades básicas como comer o ir al baño. Este estado de inmovilidad forzada es una de las primeras condiciones de encarcelamiento que describe, evidenciando las prácticas de tortura empleadas.
Celdas de Castigo: "El Tigrito" y el Aislamiento Sostenido
Las condiciones de encarcelamiento en El Helicoide varían drásticamente. Rojas distingue entre celdas convencionales y aquellas destinadas a castigo disciplinario.
La Celda "Normal": Privación de Derechos y Convivencia Forzada
Las celdas "normales" son espacios compartidos por ocho a diez personas. A pesar de ser descritas como tolerables en comparación, la privación de derechos básicos es una constante. En una inspección, le confiscaron todos sus libros, negándole el derecho a la lectura. En ocasiones, estas celdas podían albergar hasta 15 personas, con acceso limitado a un único baño y duchas reguladas por turnos.
"El Tigrito": 2×2 Metros de Tortura Psicológica
Las celdas de aislamiento y medidas punitivas, conocidas como "tigrito", son espacios de 2×2 metros. Ubicadas en zonas apartadas, su objetivo es doblegar la voluntad de los prisioneros políticos. En estas celdas, la única postura posible es acostado o sentado. A pesar del dolor lumbar, Rojas optó por dormir en el suelo, ante la oscuridad y el temor constante a la presencia de roedores. La falta de luz exacerba el ambiente de temor y terror.
Períodos de Aislamiento y Negación de Atención Médica
Tras pasar un par de semanas en una celda de castigo, Carlos Julio experimentó un aislamiento prolongado de casi cuatro meses. Durante este período, se le negó el contacto con su familia y provisiones de su esposa. Aunque compartió celda con otra persona, la negación de medicamentos esenciales para la hipertensión fue una constante, justificada como una medida para "enseñarles una lección".
La Actitud Rebelde: Influencia en el Trato Recibido
Carlos Julio reconoce que su carácter rebelde y desafiante pudo influir en el trato recibido. Su actitud generaba incomodidad entre los internos y el personal, quienes advertían que su comportamiento podía acarrearles problemas.
El Miedo a la Represión: La Inhibición de la Protesta
En una ocasión, Carlos Julio incentivó a sus compañeros a manifestarse. Sin embargo, el temor a represalias prevaleció, argumentando que la vida de los presos políticos ya era difícil, y que ser periodista y defensor de derechos humanos agravaba su situación por la constante exposición y denuncia.
Agresiones Físicas vs. Maltrato Psicológico: El Horror Invisible
Aunque Carlos Julio Rojas no fue objeto de agresiones físicas directas, debido a la notoriedad de su caso, sí subraya la presencia de considerable maltrato psicológico. Califica este tipo de tortura como más perjudicial que la física, afirmando que habría preferido un golpe a un prolongado aislamiento de su familia.
El Incidente: Detención y Acusaciones Infundadas
El 15 de abril de 2024, Carlos Julio Rojas fue detenido cerca de su domicilio y trasladado directamente a El Helicoide. Fue interceptado por cuatro individuos armados y vestidos de negro, quienes le rompieron las gafas durante el forcejeo y lo obligaron a subir a un vehículo.
Al ser presentado ante el tribunal, se le imputaron cargos de terrorismo, asociación para delinquir y magnicidio. Carlos Julio señala que estas acusaciones se basan en un supuesto montaje del Fiscal, que incluye videos y capturas de pantalla de personas que no conoce, evidenciando la fragilidad de las pruebas en su contra y en los casos de otros presos políticos.
La Esperanza de una Ley de Amnistía
Se espera que, en los próximos días, la aprobación de una Ley de Amnistía por parte del Parlamento venezolano beneficie el caso de Carlos Julio Rojas y el de numerosos presos políticos. Este es un rayo de esperanza en la lucha por la libertad y los derechos humanos en Venezuela.
aDB

