Kennecott, Alaska: El Pueblo Fantasma de la Fiebre del Cobre y sus Misterios Paranormales
Alaska, Estados Unidos, alberga un fascinante asentamiento deshabitado con una historia rica y enigmática. Kennecott, fundado a principios del siglo XX por la Kennet Copper Corporation, fue un vibrante centro de actividad minera, hogar de cientos de familias que basaban su sustento en la extracción de valiosos minerales. Hoy, este pueblo fantasma, enclavado en el majestuoso Parque Nacional Wrangell-St. Elias, atrae a visitantes por su incalculable valor histórico y, para los más audaces, por los escalofriantes fenómenos que, según testimonios, aún resuenan entre sus ruinas.
De la Abundancia del Cobre al Abandono
La historia de Kennecott está intrínsecamente ligada a la fiebre del cobre. A principios del siglo XX, la Kennet Copper Corporation descubrió extensos yacimientos de este metal, lo que llevó a la reubicación de aproximadamente trescientas personas para establecer una comunidad dedicada a su extracción. El pueblo prosperó rápidamente, convirtiéndose en un punto neurálgico de la minería.
Sin embargo, en 1938, el agotamiento de las reservas de cobre marcó el principio del fin para Kennecott. Lo que una vez fue un bullicioso asentamiento se transformó gradualmente en un pueblo fantasma, abandonado por sus habitantes. La naturaleza, en su máxima expresión, reclamó el espacio, dejando tras de sí edificaciones que hoy narran la historia de una época pasada.
Fenómenos Paranormales y Ecos del Pasado
Más allá de su valor histórico, Kennecott es conocido por las inexplicables manifestaciones que, según visitantes y personal del parque, ocurren con frecuencia. Testimonios recopilados por fuentes como "Visit the USA" y documentados por el periódico "Senior Voice Alaska", hablan de ecos de voces de mineros perdidos, el misterioso movimiento de herramientas abandonadas e incluso la aparición de figuras sombrías en las estructuras de la antigua planta procesadora.
Estos relatos paranormales, provenientes de una de las minas de cobre más prolíficas del siglo pasado, que llegaba a generar más de cien mil toneladas de cobre anualmente, añaden una capa de intriga a la visita de este lugar. Los sonidos de maquinaria que aún parecen funcionar, pasos inexplicables y murmullos en edificios vacíos contribuyen a la atmósfera de misterio que envuelve a Kennecott.
Un Legado Histórico Preservado y en Restauración
El Servicio de Parques Nacionales (NPS) reconoció la importancia histórica de Kennecott, adquiriendo en 1998 una parte significativa de sus edificaciones y terrenos. El pueblo ya había sido incluido en el Registro Nacional de Lugares Históricos en 1978 y declarado Monumento Histórico Nacional en 1986, consolidando su estatus como un tesoro nacional.
El NPS considera a Kennecott el ejemplo mejor conservado de la minería de cobre de principios del siglo XX. Los visitantes tienen la oportunidad única de explorar edificaciones emblemáticas, incluyendo:
- La Oficina del Gerente General: La estructura más antigua de la localidad y epicentro de las operaciones administrativas. Permite observar las transformaciones del entorno y el glaciar a lo largo del tiempo.
- La Tienda General y la Oficina Postal: Albergan una extensa colección de exposiciones y ofrecen proyecciones de cortometrajes instructivos y documentales sobre la historia del lugar y la fauna local.
Explorando el Pasado Minero
Además, es posible adentrarse en la historia de la operación minera a través de maquetas y senderos que recorren vías y túneles. El North Sacking Shed, por ejemplo, exhibe una maqueta detallada de Bonanza Ridge, brindando una perspectiva fascinante de la magnitud del proyecto.
Sin embargo, el paso del tiempo ha cobrado su peaje. Muchas construcciones de Kennecott han permanecido desatendidas durante décadas, y aunque algunas están en proceso de restauración para su preservación, otras se encuentran en un estado de deterioro tan avanzado que su recuperación es inviable.
Un Testimonio de Ambición y Resiliencia
El NPS describe la colonia industrial y las minas de Kennecott como una "valiosa reliquia del pasado estadounidense". Las imponentes edificaciones y vestigios conservados son un testimonio de un período de gran ambición en la exploración, el descubrimiento y la innovación tecnológica. Estas ruinas narran historias de la expansión hacia el oeste, las complejas dinámicas políticas y económicas de la Primera Guerra Mundial, y las experiencias de las personas que llamaron hogar a este remoto rincón de Alaska.
Kennecott, con su mezcla de historia minera, paisajes impresionantes y susurros de lo paranormal, ofrece una experiencia de viaje inolvidable para quienes buscan aventura y una conexión profunda con el pasado de Estados Unidos.
aDB

